Archive for the ‘Festival de Cannes’ Category

‘Café society’: La seductora melancolía de los amores imposibles.

enero 14, 2017
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Jesse Eisenberg y Kristen Stewart en ‘Café society’, de Woody Allen.

por René Naranjo S.

‘Café society’, la nueva película de Woody Allen es una comedia agridulce ambientada entre el reluciente mundo de los estudios de cine de Hollywood de los año 30, los glamorosos salones de baile del Nueva York de la época, y el entorno menos luminoso de una familia judía de pocos recursos ligada, casi involuntariamente, a la mafia.

Son tres universos que Woody Allen interrelaciona a partir de la historia de Bobby Dorfman (Jesse Einsenberg), un joven emparentado con un alto ejecutivo de la industria del cine (interpretado por Steve Carell) que llega a Los Angeles para buscar un trabajo que le permite ascender socialmente. Bob es ingenuo y un poco tímido, y se conforma con realizar pequeñas labores de entrega de correos, hasta que conoce a Vonnie (Kristen Stewart), de quien se enamora y para quien empieza a imaginar sueños de mayor alcance. Por cierto, las cosas no son tan sencillas como puede creer Bobby, y ese amor que parece estar tan cerca resultará sumamente esquivo.

Con un guión muy bien escrito, de innegable aliento literario, que une el retrato de las vanidades y penurias que supone trabajar en Hollywood, y que va combinando los destellos de humor con una creciente melancolía, el ya octogenario Woody Allen explora esta vez las emociones, más profundas, que trae el descubrimiento del amor y los vaivenes de la ruptura sentimental.

Para este fin, cuenta con el feliz trabajo de un elenco de gran nivel, donde destacan las actuaciones de Eisenberg, preciso y sutil en cada expresión y metido en el personaje de principio de fin, y Kristen Stewart, en el que es probablemente su mejor rol en la pantalla y en el que más bella la muestra. En el logro de tales imágenes, Woody Allen cuenta con un aliado de fuste y este es nada menos que el consagrado director de fotografía Vittorio Storaro.

Con los habituales tonos cálidos (ocre, rojo, anaranjado) que distinguieron sus filmes con Bertolucci y Coppola, Storaro crea climas seductoras y fascinantes, colmados de color y matices, que refuerzan plenamente la búsqueda artística de Allen en este filme. La talentosa dupla que forman el cineasta y el director de fotografía hace que la película fluya brillantemente en su viaje desde las emociones prístinas del enamoramiento juvenil hasta las crepusculares tonalidades de la pérdida amorosa y los destinos frustrados de la adultez.

‘Café society’ es la mejor película de Woody Allen desde ‘Medianoche en París’ (2011) y es la más romántica y emocionante que dirige desde hace muchos años. Cada encuentro entre Bob y Vonnie está lleno de encanto cinematográfico y vívidos sentimientos; a orillas del mar, en un restaurante italiano, a la salida de un cine, la dupla de protagonistas transporta al espectador a esa sensación de ensueño que provoca el enamoramiento.

A esa serie de encuentros pertenece una de las escenas más conmovedoras del filme (y de toda la filmografía de Allen), una cita al borde un puente que deja entrever cómo uno de los temas del filme es el paso del tiempo y las tristezas soterradas que se acumulan cada vez que una historia de amor queda atrás.

Marion Cotillard protagoniza ‘Mal de pierres’: mirada femenina para el amor que hace delirar

octubre 19, 2016
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Gabrielle (Marion Cotillard) en el día de su matrimonio sin amor con José (Alex Brendemühl).

por René Naranjo S.

La francesa Nicole García hizo una brillante carrera como actriz en películas tan relevantes como ‘Mi tío de América’ (1980) y, desde hace 26 años, desarrolla una atractiva carrera de directora.

En la presente competencia de Cannes, García estrena ‘Mal de pierres’, título que alude a una enfermedad de cálculos que tiene la protagonista, Marion Cotillard, y que resulta de difícil traducción.

Por eso en ingles la bautizaron como ‘From the Land of the Moon’, es decir ‘Desde la tierra de la Luna’, lo que tampoco ayuda mucho.

Basada en una novela de la italiana Milena Agus, ‘Mal de pierres’ parte con el viaje en auto que, en la década de los ’60, efectúa una mujer, Gabrielle (Marion Cotillard) junto a su esposo, José (Alex Brendemuhl) y su hijo adolescente.

Van rumbo a la ciudad de Lyon, donde el joven competirá en un concurso de pianistas noveles. Sin embargo, a los pocos minutos, el film da un giro y viaja al pasado de Gabrielle, al tiempo cuando ella era una joven soltera que vivía con sus padres, dueños de un gran campo de lavanda.

La película deviene entonces, en casi su totalidad, un extenso racconto, que tiene siempre en su eje a Gabrielle. Ella sufre por su carácter sensible y también porque arde de ganas de estar con un hombre, pero el modo de vida de la época, estricto y muy controlado por la madre, no se lo permite.

La frustración del deseo la lleva a estados que fluctúan entre la melancolía y el arrebato delirante, y hacen pensar a su entorno que ella sufre una enfermedad mental. Para poner las cosas en orden, la madre arregla su matrimonio con un albañil callado y honesto de origen catalán, José, que trabaja para la familia.

La boda se realiza sin amor ni ternura, y los recién casados salen de la iglesia bañados por una frialdad absoluta.

Pronto la casa matrimonial es una prisión para Gabrielle, de la cual sólo puede escapar cuando se interna en un sanatorio alpino que recuerda a ‘La montaña mágica’. En este lugar de baños curadores, chorros de agua renovadores, almuerzos solitarios y habitaciones clínicas, la protagonista va a conocer a André (Louis Garrel), con quien va vivir el amor genuino por primera vez.

Relato romántico y de corte intimista, con palpable sensibilidad femenina en especial al momento de presentar en pantalla las relaciones que establecen las mujeres entre ellas, ‘Mal de pierres’ explora de manera intensa el ‘mal d’amour’, ese dolor físico que se siente como consecuencia de las perdidas y rupturas sentimentales.

La actuación de Marion Cotillard es, en ese sentido, muy física, su angustia traducida en malestar corporal recorre la película de punta a cabo, tal como la angustia rayana en la insania que debe padecer.

La dirección de Nicole García es económica en recursos, atenta al lenguaje de los cuerpos y la naturaleza, siempre apoyada por la estupenda cinematografía de Christophe Beaucarne y en la música de Tchaikovksy interpretada al piano.

‘Mal de pierres’ es un filme de amores imposibles e ilusiones quebradas, que, a riesgo de llevar el delirio del desamor hasta la absoluta irrealidad, funciona como melodrama.