La última foto que le tomé a Raúl Ruiz

 

Por René Naranjo S.

Esta es la última foto que le tomé a Raúl Ruiz. Fue en abril de 2011, en plano rodaje de lo que sería su último filme, en el restaurante del Boulevard Lavaud, en Libertad esquina Compañía, en ese pedazo de Santiago histórico que aún sobrevive en el sector centro-poniente de la capital y que se llama Barrio Yungay.
Era un domingo, a eso de las 15 horas y Raúl terminaba de almorzar junto a Valeria Sarmiento, su esposa desde 1969, y un par de amigos que también participaban en la película. Esta lleva por título ‘La noche de enfrente’ y está basada libremente en cuentos del escritor chileno Hernán del Solar.
Ruiz presentó ese guión a concurso del Fondo Audiovisual para obtener los 153 millones de pesos que costaba producirlo, y tuve el privilegio de formar parte de la comisión a la que le correspondió evaluarlo y, por cierto, aprobarlo. Leí ese guión en menos de una hora en mi departamento y lo disfruté de punta a cabo. Fue una lectura de felicidad plena, y al terminarlo, mi primer pensamiento fue que un texto tan magistral debería ser publicado pronto como libro.
En ‘La noche de enfrente’, Ruiz pone en clave su propia muerte, pero lo hace con un humor genial, liviano, erudito, sensible, con una conexión ingeniosa entre Francia y Chile. Todo parte con la supuesta visita del escritor francés Jean Giono (de quien Ruiz llevó al cine la novela ‘Las almas fuertes’ en 2000, con Laetitia Casta y John Malkovich) a nuestro país, más precisamente a Antofagasta, nombre que a este Giono ruiciano fascina por lo extraño. Ya en suelo chileno, Giono se topa con un profesor jubilado que espera que le llegue la hora, mientras se establece un divertido juego en torno a la palabra ‘rododendro’ y a varias figuras fantasmales.
Raúl Ruiz falleció en agosto de 2011, es decir sólo cuatro meses después de esta foto. Afortunadamente, y con esa lucidez que lo acompañó durante cada minuto de sus 70 años de vida, alcanzó a dejar esta película lista.
‘La noche de enfrente’ se convirtió así en su obra póstuma, en la primera de su prodigiosa filmografía que financiaba de forma oficial el Estado de Chile y en la última suya que se verá en el Festival de Cine de Cannes, certamen donde se consagró en 1983 con ‘Las tres coronas del marinero’ y donde compitió por la Palma de Oro en cinco ocasiones (sin ser nunca premiado, inexplicablemente) con obras maestras como ‘Tres vidas y una sola muerte’ y El tiempo recobrado’. A Ruiz, que tanto le gustaban los fantasmas y que hizo de ellos el centro de muchos de sus grandes filmes, esta última participación en Cannes, en que estará presente sólo desde detrás de la cámara, sin duda lo debe tener más que conforme. En las sombrías órbitas del cine, ese universo propio que construyó en cada fotograma tiene un nuevo planeta por descubrir.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: